Los gigantes de la tecnología de Silicon Valley están entre los pocos ganadores de la pandemia mundial.

Los precios de sus acciones se mantienen o incluso aumentan a medida que los inversores apuestan a que saldrán de la crisis aún más fuertes.

Pero la enfermedad covid-19 también muestra a dos magnates tecnológicos con actitudes radicalmente diferentes en la batalla para controlar el virus: Elon Musk y Mark Zuckerberg.

¿Qué dijo Musk?

Durante las últimas semanas, el fundador de Tesla ha estado tuiteando de manera cada vez más temperamental.

Primero expresó escepticismo sobre la amenaza del coronavirus. Luego condenó lo que vio como medidas excesivas para combatirlo.

La cuarentena en California significó el cierre de su planta de producción principal en Fremont, y Musk quiere que vuelva a abrir.

“¡Bravo, Texas!”, tuiteó el miércoles, adjuntando un informe sobre las restricciones de alivio del estado.

Luego vino una gran declaración en mayúsculas: LIBEREN A ESTADOS UNIDOS AHORA.

Pero fue durante una llamada con los analistas, después de la publicación de resultados que arrojaron una ganancia sorprendente durante el primer trimestre, cuando su ira se desbordó.

En su declaración de apertura, Musk no mencionó el virus. Pero en respuesta a las preguntas, criticó la orden de California de que los residentes se queden en casa:

“Decir que no pueden salir de su casa, y que serán arrestados si lo hacen, es fascista. Esto no es democrático. Esto no es libertad. Tienen que devolver a la gente su maldita libertad”.

Su lenguaje se volvió aún más intenso en un punto.

Dijo que una extensión del confinamiento era “encarcelar por la fuerza a las personas en sus casas contra todos sus derechos constitucionales”.

Añadió: “No respetar las libertades de las personas de esta forma horrible y equivocada no es para lo que la gente vino a Estados Unidos o construyó este país”.

Luego usó un fuerte improperio -uno que nunca escuché en una conferencia pública- antes de continuar: “Disculpen. Pero una indignación es una indignación”.

También hubo un poco de indignación como respuesta. No de los analistas que continuaron preguntando sobre el margen bruto y el lanzamiento de una aplicación, sino de los espectadores en Twitter.

Algunos recordaron que el fundador de Tesla demostró estar lejos de ser profético en su análisis de la amenaza del virus.

El 19 de marzo, Musk comentó que no había habido nuevos casos en China y agregó: “Basado en las tendencias actuales, probablemente haya cerca de cero nuevos casos en Estados Unidos para fines de abril”.

Al 30 de abril, se registraron más de un millón de casos de coronavirus en Estados Unidos y alrededor de 60.000 muertes.

¿Qué dijo Zuckerberg?

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, también habló durante los últimos días de los resultados de su compañía, que vio una caída en las ganancias pero logró complacer a los inversores a pesar de la advertencia de que el negocio “enfrentaba un período de incertidumbre sin precedentes”.

El lenguaje de Zuckerberg en su conferencia telefónica con analistas no fue tan colorido como el de Musk. Sin embargo, fue bastante franco al presentar una opinión opuesta a la del magnate de Tesla.

La prisa por volver a la normalidad es una muy mala idea tanto para la salud pública como para la economía, afirmó.

“Si bien existen restricciones sociales masivas por las cuarentenas, me preocupa que reabrir ciertos lugares demasiado rápido antes de que las tasas de contagio se hayan reducido a niveles muy mínimos casi garantizará brotes futuros y empeorará los resultados económicos y de salud a largo plazo”.

Se podría decir que es más fácil para Zuckerberg adoptar esta postura.

Sus empleados pueden hacer un muy buen trabajo manteniendo Facebook funcionando desde casa, mientras que el personal de Tesla no construirá ningún auto en los patios de sus casas.

A la empresa de redes sociales le puede preocupar una caída en la publicidad, pero está mucho mejor parada que las viejas empresas de medios para resistir la recesión.

El precio de sus acciones, que solo registró una modesta baja desde febrero, así lo refleja.

Desafiando la gravedad

Por su parte, las acciones de Tesla continúan desafiando la gravedad.

Se podría pensar que con su fábrica principal cerrada, un bajo precio del petróleo que hace que los autos eléctricos parezcan menos deseables y un director ejecutivo aparentemente incapaz de autocontrol, los inversores podrían salir corriendo.

Pero no. Las acciones ya subieron cerca de un máximo histórico y se espera que suban más después de los últimos resultados.

Tesla, que vendió 367.500 autos en 2019, está valorada por el mercado en cerca de US$150.000 millones. Eso es casi cuatro veces más que el gigante estadounidense GM, que vendió alrededor de 7,7 millones de automóviles el año pasado.

Todo esto significa que Musk podría estar a punto de disfrutar de los frutos de su trabajo.

Está en camino de alcanzar los objetivos establecidos para aumentar el valor de la compañía, lo que le daría la oportunidad de obtener una ganancia de alrededor de US$740 millones en opciones sobre acciones.

Es posible que hayas pensado que la arrogancia de Silicon Valley y la histeria de Wall Street sobre las acciones tecnológicas son dos cosas que pasaron de moda en los últimos meses.

Intenta decirle eso a Elon Musk.