Supuesta cura para las adicicones no es más que un fraude más de Jorge Salomón Ackerman Sivlerstein, alias “Dr. Dardashi”

A manera de resumen, como ya se ha venido documentando en nuestro sitio, seguimos con las denuncias de casos de graves sobre las negligencias médicas que han provocado la muerte de muchos pacientes, que en  su afán de encontrar su salud, asisten a clínicas poco serias, que prometen en el consumo de Ibogaína, el fin a todos sus males, ya que la naturaleza del mismo se asocia con la notable capacidad, para inhibir  la dependencia física asociada con los síndromes de abstinencia a drogas duras como:  heroína, metadona y otros opiáceos, siendo una especie de fármaco para el tratamiento de adicciones.  ¿Por qué insistir, una y otra vez sobre lo mismo?, por la sencilla razón de preservar la vida de personas vulnerables, que deben ser cuidadas con amor y respeto.

La falta de ética de muchas  clínicas , que con frecuencia se denuncian, se ha vuelto una situación recurrente que se  repite una y otra vez, y la información se publica en medios tradicionales, como electrónicos, sobre  la creciente popularidad de clínicas que bajo el nombre relacionado “Iboga” -que deben su nombre a la raíz africana-Tabernathe iboga-,  raíz que tradicionalmente ha sido utilizada en ritos religiosos Bwiti, en Gabón  y que ha saltado al mundo clínico, teniendo como objetivo primordial en Occidente, el uso en el tratamiento para la  erradicación de las adicciones provocadas por el consumo de drogas, que tristemente va en aumento y no decrece; situación propicia de dicha raíz, arriba mencionada que impactó vivamente su difusión  en Estados Unidos, ante el crecimiento exponencialmente sistemáticos en diversos sectores poblacionales, en lo que a consumo de drogas duras se refiere, y que afecta vivamente a nuestra sociedad; experimentalmente se comenzó a aplicar en clínicas, sin reunir, según parece, todos los protocolos necesarios que se requieren de manera oficial, para su aplicación en los tratamientos, en pacientes afectados por sus adicciones – que dicho sea de paso, hoy está prohibida, en Estados Unidos, Francia, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Polonia, Croacia y Suiza, y muy restringida en Reino Unido, en virtud de la Ley de Sustancias Psicoactivas de 2016 -más no en Canadá, ni en México-, ante los innumerables casos vividos en Estados Unidos, donde personas se vieron afectadas, al someterse en tratamientos en clínicas de dudosa reputación, que sin reconocimientos médicos oficiales,  aplicaron dichos procedimientos médicos sin escrúpulos de ninguna índole, como es el caso de David Dardasthi, quien tiene o tuvo clínicas en Miami, Florida, -Tel 1 800 818 45 11 24-,  y otra clínica muy lujosa en Playa del Carmen, México. El Dr. Dardashi no es más que un alias de Jorge Salomón Akerman Silverstein quien se encuentra prófugo en México.

Tal vez este nombre parezca desconocido. Quien es dueño y director de dichas clínicas, no tiene ningún título universitario , solamente terminó High School y tres años de servicio militar en Israel, quien al emigrar a Miami, se dedicó a bienes raíces, que se interesó por temas de fisiología humana, es una apasionado de la planta africana, más no un profesional médico que lo avale para ser un director de clínicas en el tratamiento de adicciones.

Por lo anterior, el caso más reciente, de muertes propiciadas en dichas clínicas que operan en México, es sin duda la del millonario, Matthew Mellon,  empresario y descendiente de una dinastía de banqueros, que perdió la vida el año pasado, a la edad de 54 años en Cancún, México, donde se encontraba siguiendo un programa contra su adicción a los opiáceos, según un comunicado difundido por su representante -que inicialmente había mencionado que su muerte sucedió en las instalaciones de la clínica, para después aclarar que fue en la habitación de su hote-l, sin dar a conocer más detalles posteriormente.  Mellon era adicto al OxyCotin, un potente analgésico opiáceo, proveniente de la industria farmacéutica en Estados Unidos, que inundo el mercado con su producto, haciendo dependientes a millones de norteamericanos que, como Mellon, sufrieron en carne propia los efectos de la adicción provocado por los componentes químicos del OxyCotin -que la Industria Purdue Pharma, de la familia Sakler, propició sin escrúpulo alguno, con la venta oficializada por toda la Unión Americana, que decantó en una crisis de los opiodes por la cual se declaró la emergencia de salud en Estados Unidos-, que obligaron a Matthew, a someterse a distintos programas de rehabilitación a lo largo de su vida. 

En un comunicado de prensa, por parte del médico y director de dicha clínica Clear Sky Recovery, en Quintana Roo, México, hizo saber a través del Dr. Alberto Sola, el magnate de la criptomoneda Matthew Mellon, falleció en su habitación de hotel, justo un día antes de ingresar a la clínica, y con eso se dio por terminado el asunto hasta donde se sabe. Lo cierto es que Mellon, había llegado para usar ibogaína, porque su uso está prohibido en Estados Unidos, y sin duda lo que menos quería era morir.

Por desgracia en lo que respecta a  México,  tristemente es un país, que no ha sido  inmune, a la presencia de  seudo clínicas que como reguero de pólvora, han prosperado, bajo la promesa básica que, el consumo de dicho psicodélico proveniente del Congo y Gabón en  África, es la panacea para erradicar, casi cualquier tipo de adicción a las drogas duras, al alcohol, por citar algunos.  La utilización de dicha raíz africana, que sin bien es cierto sus propiedades curativas de la planta inhiben la dependencia a las drogas, no significa que su uso indebido, garantice un futuro sin que elimine la adicción a las drogas.